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Economía social: una fórmula contra la crisis

18/12/2011 | Diario Vasco

Las fórmulas integradas en el concepto de Economía Social constituyen unas herramientas claves para hacer frente a las dificultades y generar empleos de calidad en Gipuzkoa

El próximo año 2012 ha sido proclamado Año Internacional de las Cooperativas y con motivo de ello y de nuestra tradición de cooperativismo en Gipuzkoa, consideramos necesario poner de relieve la importancia de la economía social en el Territorio Histórico de Gipuzkoa.

La Economía Social supone la imbricación mutua entre las esferas sociales y económicas. Las empresas pertenecientes a la Economía Social constituyen un instrumento fundamental para alcanzar un doble objetivo: el crecimiento económico y la coherencia social. La Economía Social ha conseguido desarrollar un modelo socioeconómico más equilibrado socialmente e innovador que actúa como medio para promover iniciativas empresariales tanto en sectores tradicionales como la agricultura, el trabajo asociado, los servicios, el consumo, las actividades financieras y mutualistas así como en otros sectores más innovadores. La Economía Social estaba constituida, tradicionalmente, por cuatro grandes grupos que englobaban a las cooperativas, las mutualidades, las asociaciones y las fundaciones. Actualmente, se han añadido a las anteriores las sociedades anónimas laborales, las sociedades agrarias de transformación, los centros especiales de empleo, las empresas de inserción social y laboral, las cofradías de pescadores y todas aquellas entidades que realicen una actividad económica y se rijan por los principios orientadores de la Economía Social.

Se trata de fórmulas más adecuadas y con mayor capacidad para generar empleo en sectores muy afectados por el desempleo, como son los colectivos de mujeres y jóvenes, de personas con discapacidad o en riesgo de exclusión social. Se ha constatado que la Economía Social constituye un motor importante del desarrollo local y territorial, pudiendo jugar un papel relevante en la cooperación para el desarrollo, especialmente en la promoción del tejido económico.

Igualmente, muestra una alta capacidad para activar procesos de desarrollo en zonas rurales, áreas industriales en declive así como espacios degradados urbanos. Las fórmulas de la Economía Social tienen un gran potencial para incentivar el desarrollo económico endógeno, revitalizar la competitividad interterritorial y facilitar la integración del sector a nivel nacional e internacional.

En estos momentos cruciales para el modelo del Estado de Bienestar y con la crisis macroeconómica existente a nivel internacional, en Gipuzkoa encontramos un modelo histórico de cooperativismo, que ha ido evolucionando e integrando distintas modalidades de empresas dentro del concepto de economía social. Concepto que se ha ido ampliando y que se ha definido en el Informe del Congreso de los Diputados de 2 de junio de 2011(154/000015) como «Actividad económica y empresarial, privada, que llevan a cabo las sociedades o entidades que asocian a personas físicas o jurídicas, que persiguen el interés colectivo de sus miembros y/o el interés general, económico y social, y están vinculadas al entorno. Funcionan, principalmente, bajo un régimen donde la persona tiene primacía sobre el capital, de manera participativa, solidaria y democrática. Forman parte, también, de la Economía Social las entidades de naturaleza fundacional que persiguen el interés general».

El sector descrito se muestra más flexible y ágil para generar empleo y riqueza que las fórmulas clásicas del sistema mercantilista. Por ello, desde las instituciones públicas se debe diseñar una política que configure la Economía Social, dotándole de un marco jurídico claramente diferenciador que destaque las diferencias con las empresas no pertenecientes al sector, cuyo objetivo no sólo es conseguir la rentabilidad a nivel económico sino los beneficios para todos los socios y su entorno local. Una política que promueva la Economía Social como un agente socioeconómico que profundice en los aspectos sociales de la economía y ofrezca soluciones a los problemas sociales, económicos y ambientales de conformidad con los principio básicos de una economía sostenible.

En conclusión, podemos señalar que el sector cooperativo y en definitiva el sector de la Economía Social en su conjunto se muestra más fuerte ante la crisis económica tanto a nivel internacional como en Euskadi y especialmente en Gipuzkoa. Según el Informe de Situación de la Economía Social Vasca 2010 recientemente presentado por el Observatorio Vasco de Economía Social (OVES), el peso relativo de la Economía Social en el conjunto de la economía guipuzcoana se mantiene en torno al 10%. Se constata un proceso continuado de terciarización dado el peso relativo del empleo industrial a favor del sector servicios, sector industrial que ha constituido el núcleo básico de la Economía Social en Gipuzkoa. En definitiva, se aprecia que a pesar de los cambios significativos en las tasas de empleo, fruto de la recesión económica, sobre todo la caída del empleo industrial, son las cooperativas industriales de Gipuzkoa las que mayor peso relativo presentan en el conjunto de la Economía Social vasca, seguidas por las cooperativas del sector terciario de Bizkaia y las de Gipuzkoa.


Por todo ello, considero que las fórmulas integradas en el concepto de Economía Social constituyen unas herramientas claves para hacer frente a la crisis económica y generar empleos de calidad en Gipuzkoa, suponiendo un motor importante para el desarrollo local y territorial.

 

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